Qué es el Valle Sagrado y por qué se llama así
El Valle Sagrado del Urubamba es una depresión geográfica que se extiende aproximadamente 60 kilómetros de norte a sur en la región de Cusco. Lleva este nombre porque los incas consideraban sagradas sus aguas, sus tierras y sus habitantes. El río Urubamba, que corre por el fondo del valle, fue venerado como una deidad. El aire es más limpio que en Cusco (situada a mayor altitud), las temperaturas son más templadas, y la tierra es increíblemente fértil. El valle produce más maíz y papas de lo que puede consumir. En la época inca, gobernar el Valle Sagrado significaba controlar los alimentos que alimentaban al imperio. Hoy, la región continúa produciendo alimentos y aloja algunos de los más importantes sitios arqueológicos del Perú.
Ollantaytambo: Fortaleza y Pueblo Vivo
En el extremo norte del Valle Sagrado se encuentra Ollantaytambo, una ciudad inca que aún funciona hoy como municipio con calles que siguen el diseño original de 500 años. Las ruinas de la fortaleza se elevan abruptamente detrás del pueblo, una estructura defensiva de magnitud impresionante. Cuenta la historia que Ollantaytambo fue construido como guarnición militar y que resistió el sitio de los conquistadores españoles durante años. A diferencia de Machu Picchu, Ollantaytambo nunca fue completamente destruido. La continuidad humana es lo que lo hace singular. Puedes entrar a una tienda de souvenirs en una casa que es claramente inca, o comer en un restaurante cuyas paredes de piedra fueron cortadas hace cinco siglos. El pueblo es auténtico, vivo, no un museo. Las ruinas de la fortaleza se exploran subiendo por escalinatas incas hasta templos y plataformas ceremoniales. La vista desde la cumbre abarca el valle entero y las montañas circundantes. Tres a cuatro horas son necesarias para visitar pueblo y ruinas sin prisa.
Písac: Ruinas Agrarias y Mercado Artesanal
Más al sur, Písac es famoso por dos cosas: por un lado, ruinas extensas que incluyen templos ceremoniales, terrazas agrícolas y un cementerio real. Por otro lado, un mercado artesanal donde vendedores venden tejidos, cerámicas y objetos tallados. Las ruinas de Písac se alcanzan en vehículo desde el pueblo hasta un aparcamiento y luego a pie. El recorrido de las terrazas lleva noventa minutos y ofrece vistas que explican por qué este fue un centro inca de tal importancia. Donde Ollantaytambo fue fortaleza, Písac fue agricultura a escala industrial. Sus centenares de terrazas, escalonadas en las laderas montañosas, demuestran un nivel de ingeniería y planificación que permanece visible e impactante. El mercado de Písac en el pueblo es más turístico que auténtico, pero ofrece una idea del arte textil y artesanal andino. El pueblo en sí, a diferencia de Ollantaytambo, es mayormente moderno, pero la presencia de las ruinas lo transforma.
Chinchero y Moray: Experiencias Menos Conocidas
Para quienes buscan salir de los circuitos principales, Chinchero y Moray merecen un desvío. Chinchero es un pueblo de altura (aproximadamente 3,760 metros) donde mercados tradicionales venden tejidos, y donde la iglesia fue construida directamente sobre un templo inca. Las piedras del templo inca son los cimientos de la iglesia colonial, un simbolismo arquitectónico del encuentro de dos mundos. Moray es un sitio arqueológico único: una serie de terrazas circulares y concéntricas, como un anfiteatro enterrado. Los arqueólogos debaten su propósito. Algunos sugieren que fue un laboratorio experimental donde los incas probaban variedades de cultivos a diferentes elevaciones. Otros creen que fue ceremonial. Sea cual sea su función, Moray es hipnotizador, un lugar donde el diseño inca sigue sorprendiendo a quienes lo visitan.
Itinerario Recomendado: Días Uno a Dos en el Valle
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Día Uno: Llegando desde Cusco a primeras horas de la mañana, dirígete a Ollantaytambo. Pasa la mañana explorando la fortaleza. Almuerza en el pueblo. Por la tarde, visita Chinchero. Hospédate en Ollantaytambo o en Urubamba (a mitad de camino en el valle).
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Día Dos: Comienza temprano en Moray si te interesa. Después, dirígete a Písac. Explora las ruinas de la mañana, el mercado por la tarde. Luego conduce hacia Aguas Calientes. El viaje son aproximadamente tres horas desde Písac. Llega al atardecer, hospédate en un hotel con vista al río Vilcanota.
Aguas Calientes: La Parada Perfecta Antes de Machu Picchu
Aguas Calientes es pequeño, apenas una ciudad de 15,000 habitantes, pero es el único pueblo con acceso ferroviario y de buses a Machu Picchu. Ubicado donde el río Urubamba comienza a girar hacia la selva, Aguas Calientes es el punto de transferencia obligatorio. Es también el lugar ideal para descansar un día completo. Las montañas circundantes, el sonido del río, y la ausencia de ruido de tráfico (los coches no pueden circular dentro del pueblo) crean una atmósfera de pausa. Casa del Sol Machupicchu Boutique Hotel se encuentra a apenas cinco minutos a pie de la estación de tren y de las paradas de autobús. Sus habitaciones con vista al río, la piscina, y el spa K'intu ofrecen relajación después de días de recorridos montañosos. La ubicación permite despedirse temprano a las 5:30 AM el día siguiente para ver el amanecer en Machu Picchu, o relajarse un día completo antes de visitar la ciudadela con menos prisa.
Preguntas Frecuentes
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¿Cuánto tiempo se recomienda en el Valle Sagrado? Lo ideal es dos a tres días. Un día es insuficiente para apreciar la riqueza del territorio. Cuatro días permite una experiencia mucho más profunda.
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¿Es necesario contratar un guía para el Valle? No es obligatorio, pero un guía local enriquece considerablemente la comprensión de los sitios. La historia inca cobra vida cuando alguien versado la cuenta.
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¿Puedo hacer Cusco-Machu Picchu sin parar en el Valle? Técnicamente sí, pero te perderías los sitios arqueológicos más grandes después de Machu Picchu y la oportunidad de entender que Machu Picchu fue parte de un imperio mucho más vasto.